sábado, 9 de abril de 2016

LOS SÍNTOMAS EN LA PERSONALIDAD

Defino la “personalidad” como las formas relativamente estables de pensar, sentir, comportarse y relacionarse con los otros. Algunos de estos procesos son conscientes y otros inconscientes y automáticos (o, en el lenguaje de la neurociencia cognitiva, implícitos). Si nuestros modos de pensar, sentir y actuar son o se vuelven problemáticos, pueden constituir los que se conoce como “trastorno” de la personalidad. Todo ser humano está dotado de una personalidad. No hay una línea de separación estricta entre un tipo de personalidad y un trastorno de la misma, no sólo porque se afirme que el funcionamiento humano cae en un continuo, sino porque el sistema de valores delimita lo que es un trastorno y lo que no. De forma tentativa y orientativa pienso que existe un trastorno cuando las personas no pueden realizar sus actividades vitales habituales, de trabajo, estudio y ocio. Se puede tener una personalidad obsesiva sin padecer un trastorno obsesivo de la personalidad, y lo mismo se puede decir de la fobia y de la histeria. También es esencial diferenciar los trastornos de la personalidad de los síndromes, o conjuntos de síntomas, de los efectos provocados por un daño cerebral y de las psicosis.

En varias ocasiones he repetido que la personalidad es lo que queda cuando eliminamos los síntomas. Sin embargo, un paso más allá nos lleva a ‘descubrir’ que los síntomas psicológicos también son un modo de comunicación y, por tanto, forman parte igualmente de la personalidad, entendida como el conjunto de nuestros patrones relacionales.