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Mostrando entradas de enero, 2010

DE LAS REPRESENTACIONES

En psicoanálisis (y en psicología) es habitual que confundamos el modelo con el que pretendemos explicar un comportamiento, con un modelo que supuestamente el sujeto posee en su interior. Hemos llegado a aceptar que no tenemos un conocimiento directo de la realidad "en sí", sino que nos manejamos con representaciones de ella. Lo acertado o equivocado de las representaciones se deduce por sus consecuencias, algunas nos llevan al éxito y otras no, y concluimos que ese resultado no es azaroso. Sin embargo, todavía no hemos caído en la cuenta de que formamos parte de la realidad y las teorías que construimos sobre nuestra naturaleza no son más que eso, representaciones. El que utilicemos socialmente representaciones para describir y entender nuestro comportamiento no quiere decir que la "representación", en cuanto tal, sea el componente esencial del psiquismo. Con esto nos apartamos de Herbart, Brentano, Husserl y de la mayor parte de la psicología posterior que se apo…

MITO, REALIDAD, HERMENÉUTICA Y EURÍSTICA (BREVE ACLARACIÓN)

No son muchos los comentarios que se incluyen en este blog (desde aquí animo a los lectores a que se atrevan a dejar su opinión o cuestionamiento) pero sí me llegan de viva voz por parte de algunos conocidos o amigos. Uno me pregunta si estoy a favor de la versión hermenéutica del psicoanálisis o bien si considero que es la más propicia para el psicoanálisis relacional. Ciertamente durante mucho tiempo jugué con la idea de que el psicoanálisis era esencialmente una hermenéutica y veo con agrado los desarrollos psicoanalíticos hechos bajo la inspiración de Heidegger y Gadamer. Sin embargo, el rechazo de la postura energetista clásica no me lleva a situarme en una alternativa puramente socio-lingüística. Desde Ferenczi, y sin ocupar nunca el centro de la ortodoxia psicoanalítica, se ha visto la necesidad de recuperar de alguna manera la teoría traumática que Freud desestimó cuando dejó de “creer” en su histérica, al filo del siglo XX. No es que pensemos que todos los niños hayan sido ví…