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Mostrando entradas de septiembre, 2010

AFIRMACIÓN Y ESCISIÓN

Podemos engañar sobre nuestras sensaciones porque, desde luego,la mentira existe. Pero, digamos con Wittgenstein que mentir es un juego de lenguaje que nos toca aprender como cualquier otro. Su argumento habitual ante el escéptico es que sólo es posible la duda cuando ya existe la certeza. Expresado de otro modo, sólo es posible la mentira cuando ya existe la verdad.
Según Lacan, antes de la represión tiene que producirse una afirmación, una Bejahung primordial, antecesora del sujeto y formadora del inconsciente. Quizá Freud habla de esta afirmación en el Compendio: El rechazo siempre se complementa con una aceptación; siempre se establecen dos posiciones antagónicas y mutuamente independientes, que dan por resultado una escisión del yo. La escisión se produce cuando intentamos rechazar parte de nuestra realidad y la “mente aislada” es uno de los refugios que proporciona nuestra cultura para apartarnos de esa realidad desagradable. Es una mente escindida que nos lleva a juzgar que la …

UNA ANÉCDOTA DE CHUANG TSÉ

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Chuang Tsé y Hui Tzu estaban paseando por la ribera del río Hao, cuando Chuang Tsé dijo:
- ¿Has visto cómo suben los peces a la superficie y nadan por ella a su placer? Eso es lo que realmente le gusta al pez.
- Tú no eres un pez - replicó Hui Tzú -; por tanto, ¿cómo puedes saber lo que les gusta?
Chuang Tsé le dijo:
- Tú no eres yo; por consiguiente, ¿cómo puedes saber que yo no sé lo que le gusta a un pez?
Dijo entonces Hui Tzú:
- Yo no soy tú, por tanto no puedo saber lo que tú sabes. Sin embargo, el hecho definitivo es que tú no eres un pez, y eso demuestra que no puedes saber lo que realmente le gusta a un pez.
Replicó Chuang Tsé:
- Ya. Pero si no te importa, volvamos a retomar la primera cuestión. Tú me preguntaste cómo podía saber yo lo que le gusta a un pez. Por tanto, tú ya sabías que yo lo sabía cuando hiciste la pregunta. Y yo lo sé por el hecho de estar aquí, en la orilla del río Hao.

La Psicología del Sentido Común en los estudios de Meltzoff

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A mediados de los años setenta, Andrew Meltzoff realizó una serie de experimentos de tremenda trascendencia. Descubrió que los bebés de entre 12 y 21 días de edad pueden imitar los gestos, tanto faciales como manuales. Anteriormente se pensaba que esta capacidad de imitación facial era imposible por implicar diferentes modos perceptivos (el bebé observa los rostros de los demás pero no el propio, siente sus movimientos faciales pero no los de los otros). Esta conducta no es refleja ni condicionada sino que supone que los recién nacidos pueden equiparar, sin verlos, sus gestos propios con los que ven realizar a los otros. A partir de esto, Meltzoff elabora la hipótesis “como yo” (“like me”) sobre el desarrollo infantil. El bebé experimenta una asociación habitual entre sus propios actos y los estados mentales correspondientes a partir de la experiencia cotidiana y, en un segundo momento, proyecta su experiencia interna en los otros cuando realizan actos similares. El niño, de esa maner…