martes, 23 de septiembre de 2014

NARCISISMO DE PIEL DURA

Es creencia popular, incluso entre profesionales de la psicología o de la salud mental, considerar que el narcisista es alguien que obtiene ventaja de su posición en el mundo. Dicho popularmente “que vive bien”. En realidad, el narcisista se encuentra en una situación de gran precariedad. Tuvo que aprender, en situaciones infantiles cuya total comprensión todavía se nos escapan, a quererse a sí mismo porque no recibió el cariño adecuado. El cariño ni es ni debe ser incondicional. Exigimos también ciertas cosas, ciertos mínimos, a la persona amada. Ni demasiado, ni demasiado poco. Al narcisista se le ha exigido, en general, demasiado poco, pero con unas expectativas desmesuradas de éxito y/o belleza. En la práctica, como ocurre siempre, hay tantos tipos de personas narcisistas como personas. Además, si hemos logrado sobrevivir ha sido gracias a que de alguna manera, o en algún momento, se nos ha reconocido, es decir, disponemos de cierto narcisismo que no tiene por qué ser malo. El narcisismo de los sujetos más dominados por este rasgo se puede dividir en dos grupos principales. “Thick skin/thin skin narcissism” es una expresión utilizada por el psicoanalista británico , nacido en Alemania, Herbert Rosenfeld; expresión que en español vengo a traducir por “narcisismo de piel gruesa/fina” (o “dura/fina”). El narcisista de piel fina es hipersensible y se siente herido con gran facilidad, es inestable y puede tener una vivencia aguda de la angustia, sobre todo angustia ante el abandono. El narcisista de “piel dura”, en cambio, suele caracterizarse por una gran estabilidad, no se le suele ver en consulta más que excepcionalmente, cuando ha sufrido lo que llamamos una “herida narcisista” o bien cuando busca un objetivo material concreto: baja laboral, informe favorable u otros. También se pueden ver algunos sujetos muy probablemente narcisistas durante la realización de informes periciales: guarda y custodia o procesos penales, también en petición de indemnizaciones. El gran analista escocés, Ronald Fairbairn, diferenciaba de forma parecida un narcisismo libidinal, en el que predomina la identificación con la madre que mima en exceso, y un narcisismo negativo en el que predomina la identificación con la madre deprivadora y el niño deprivado. Por lo demás, el narcisista de piel dura es un sujeto con estructura de personalidad narcisista, mientras que el narcisismo de piel blanda es un patrón de comportamiento que puede aparecer de forma más ostensible en los trastornos graves de la personalidad. Como he dicho otras veces, el término “límite” se está utilizando como dimensión de gravedad y así ocurre que pacientes que yo considero histéricos u obsesivos graves reciben el diagnóstico de límites, También sujetos con personalidad histérica grave, pero seductores y dramatizadores inteligentes son considerados “narcisistas”. De todo el mundo se puede decir que dispone de tendencias narcisistas, ya sean positivas (autogozosas) o sufrientes (gozo también según los lacanianos). Considero muy interesante la propuesta de Kohut de que el narcisismo tiene una línea de desarrollo independiente de la libido de objeto. Dicho de forma llana, el amor hacia los otros y el amor hacia uno mismo tienen un desarrollo en cierto sentido independiente y no funcionan como los vasos comunicantes.