jueves, 26 de enero de 2012

EL DESCUBRIMIENTO DE LA INTERIORIDAD



Al leer, pasaba su vista por las páginas, mientras su mente penetraba en el sentido de las palabras, sin pronunciarlas ni mover la lengua.(...) De este hecho soy testigo presencial, pues a nadie le estaba prohibida la entrada, ni tenía la costumbre de que le anunciaran las visitas. Muchas veces le vi leer en silencio. Nunca le vi hacerlo de otro modo.
San Agustín (Confesiones, Libro VI)